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miércoles, 31 de julio de 2019

Vaya, vaya aquí no hay playa (para tod@s)



  •          La Asociación Sociocultural ASCM denuncia la falta de accesibilidad en las playas de Ferrolterra.
                                Usuaria de la ASCM en el arenal de A Graña.



Un verano más, la comarca de Ferrolterra, suspende en materia de accesibilidad en sus arenales. Desde la Asociación Sociocultural ASCM se hace hincapié en la necesidad de adaptar las playas de la comarca para el disfrute de todas y todos. Desde el Concello de Ferrol se lleva prometiendo adaptar completamente la playa de A Graña, desde hace años, pero las medidas resultan todavía insuficientes. La entidad ferrolana apuesta por adaptar arenales salvajes y no solo los de carácter urbano.




La propuesta de la ASCM pasa por imitar modelos de adaptación que se están desarrollando en otras partes del mundo. Destaca el caso de California, donde la accesibilidad está pensada para resistir contra viento y marea y estar operativa los 365 días del año. Las pasarelas, que llegan hasta la zona de baño, están formadas por alfombrillas para permitir el acceso a personas con sillas de ruedas. Dichos tapetes cuentan con tecnología de control de temperatura que las mantiene frescas bajo el sol. Los tapetes estarán en la playa durante todo el año, ya que vienen en segmentos. Además, las alfombrillas se pueden ajustar fácilmente dependiendo de la marea y no es necesario quitarlas para reparaciones.



Desde ASCM se considera necesario estudiar este tipo de propuestas accesibles e inclusivas. El enorme potencial turístico de Ferrolterra, en materia de arenales, debería ser explotado también desde el punto de vista de la mobilidad reducida; siendo imprescindible que turistas y habitantes de la comarca puedan disfrutar de los beneficios del entorno y hacerlo de manera autónoma. Con plataformas que tengan un itinerario por el arenal y lleguen hasta el agua; favoreciendo, así, el uso de sillas anfibias para poder permitir al colectivo el acceso a la zona de baño. De lo contrario, la inversión efectuada, no eliminará las barreras ni hará de nuestras playas zonas auténticamente inclusivas. Y mientras tanto, las personas con discapacidad, se verán obligadas a cantar aquello del “vaya, vaya, aquí no hay playa”. Por lo menos, para todas y todos

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